Redes móviles 4G

Aunque parece aventurado hablar de una 4G (también llamada B3G, Beyond 3G) cuando la 3G comenzó a comercializarse recientemente, antes incluso de que la 3G fuera lanzada ya había comenzado a gestarse el concepto de 4G e incluso de una 5G.

De este modo, siguiendo el paradigma de evolución tecnológica por generaciones móviles, se esperaba que la 4G siguiera a la 3G, apareciendo los primeros sistemas comerciales entre 2010 y 2015, como una red de radio de banda ancha de gran velocidad. Esta visión, conocida como evolución lineal de la 4G, no cuenta con el consenso de todos los agentes de la industria del móvil y ha sido objeto de numerosas críticas en diferentes foros organizados por la ITU o el WWRF entre otros.

La visión lineal contempla el desarrollo de redes 4G que ofrecen velocidades de acceso superiores a los 100 Mbps, y que se comercializarían una vez que los sistemas 3G hubieran alcanzado todo su potencial tecnológico y de negocio. Además, las redes 4G permitirían la interoperabilidad e interconexión completa con otros dispositivos móviles. En cuanto a su topología, se confiaba en que el diseño seguiría el patrón de una red celular al igual que las generaciones precedentes.

Esta visión no es compartida por todo el mundo, existiendo la opinión de que la evolución de las comunicaciones móviles se encuentra en un momento de ruptura del ciclo lineal al que hemos asistido en la última década. De este modo la 4G se concibe como una evolución convergente, basada en la combinación de múltiples redes y tecnologías móviles y de acceso inalámbrico, que complementarían a los actuales sistemas 3G. Estas tecnologías complementarias tendrían su máximo exponente en los sistemas de acceso fijo inalámbrico (que ofrecen movilidad limitada) WiFi, WiMAX y sus sucesivas evoluciones.

En cualquier caso es pronto para conocer cuál será la configuración futura de la 4G, por lo que durante los sucesivos años se espera que convivan tanto sistemas y estándares desarrollados con una filosofía continuista o lineal con respecto a las generaciones anteriores, como sistemas híbridos que combinen las prestaciones de los sistemas celulares actuales con los de acceso inalámbrico de banda ancha. El mayor o menor éxito de ambas opciones es difícil de valorar y responderá a complejas combinaciones de factores como la futura gestión del espectro radioeléctrico, la evolución tecnológica de procesadores, baterías, terminales y equipos de red, o la habilidad de los operadores para abstraer al usuario de las complejidades técnicas y ofrecer al usuario los servicios y aplicaciones que demanda.

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