Redes De Acceso

Redes de acceso

El trayecto final de las redes de telecomunicación, el tramo que une el domicilio de cada usuario con el resto de la red, se denomina red de acceso (o en ocasiones, reminiscencia de los términos creados para la red telefónica conmutada, “bucle local”, o simplemente “bucle”).

No es fácil establecer de manera unívoca el punto que determina exactamente dónde comienza la red de acceso. Depende de la o las tecnologías involucradas y del diseño exacto de la red. En general, la red de acceso acabaría en el lugar en que el tráfico de los usuarios individuales se trata, se agrega o se discrimina para ser encaminado mediante la red de transporte a su destino. Se ha comenzado la frase con la expresión “en general” porque, en ciertas infraestructuras, una parte de la red de acceso no es individual sino común para un conjunto de usuarios.

Redes de acceso dedicadas

Hasta bien avanzado el siglo XX, la prestación de cualquier servicio de telecomunicación pasaba necesariamente por el despliegue de la correspondiente red. No era posible desagregar la monolítica unidad red-servicio en elementos con entidad propia: la red no servía sino para el propósito para el que había sido tendida y el servicio no podía prestarse por otra vía diferente. Como corolario, el comienzo de la actividad debía esperar a que la planta desplegada hubiera alcanzado un estadio avanzado.

La digitalización, que uniformizó el manejo y transmisión de diferentes señales, permite la utilización de diferentes infraestructuras para ofrecer un mismo servicio o, en el otro sentido, que una determinada red sirva para ofrecer varios servicios. La innovación llegó primero a la parte troncal de la red y más tarde alcanzó también a las redes de acceso, que por lo general, se han convertido en redes de acceso genéricas.

No obstante lo anterior, siguen existiendo redes dedicadas, como las de radio o televisión convencionales. Y también persisten formas de ofrecer determinados servicios que requieren un tipo específico de red de acceso: el ejemplo típico es el caso de la telefonía conmutada, aunque, de un lado, a través de la red telefónica histórica se puedan transmitir señales distintas de la voz, y, del otro, existen alternativas con que ofrecer servicio telefónico sin utilizar el par de hilos de cobre.

Redes de acceso genéricas

La digitalización supuso una auténtica revolución en el tratamiento y transmisión de la señal: no sólo representó una mejora de la forma de “producir” los servicios de telecomunicación sino que la digitalización es también y sobre todo una “innovación de producto”. Al uniformizarse el manejo de las diferentes señales comenzó a hacerse viable su transmisión a través de sistemas alternativos. Esto implica que los medios de transmisión han abandonado, con algunas excepciones, su carácter de infraestructura dedicada y exclusiva para convertirse en soportes sobre los que transportar de forma genérica cualquier información, y aptos, por tanto, para brindar diferentes servicios.

Las redes se han vuelto así abiertas y flexibles. Más aún si se considera la facilidad para conectarlas entre sí: la interconexión se facilita considerablemente cuando no se necesita la interposición de costosas interfaces.

La multiplicidad de usos llegó primero a la parte troncal de las redes y luego a la parte más cercana a los usuarios, pudiéndose hablar de “redes de acceso genéricas”. Este calificativo no es sólo aplicable a las redes más modernas sino que determinados avances tecnológicos han hecho que incluso redes antiguas, como la red telefónica conmutada o las redes de televisión por cable, se hayan “transformado” en redes multiservicio.

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