Examen Ingles Tica Age 2009 Traducido

II.1.3 La delincuencia tradicional frente a la ciberdelincuencia

La ciberdelincuencia es la heredera natural de la delincuencia tradicional. Hoy en día, las actividades
delictivas se realizan a través del ciberespacio, por medios distintos a los habituales, y de modo
complementario a la delincuencia tradicional.
Internet no sólo ofrece condiciones excepcionales para la proliferación de nuevas empresas y
actividades ilícitas sino que además permite la comisión habitual de fraudes y delitos con herramientas
informáticas.

Internet ofrece oportunidades que favorecen la búsqueda y generación de ingresos que suponen
nuevas capacidades para el mundo de la delincuencia. La explotación eficaz de las nuevas tecnologías
permite a los delincuentes cometer delitos garantizando unos beneficios máximos y exponiéndose a un
nivel de riesgo aceptable.

II.1.4 Ciberdelincuencia, delincuencia económica y blanqueo

El delito económico a través de Internet no queda reservado únicamente a la delincuencia organizada,
las herramientas informáticas y las telecomunicaciones lo acercan a individuos aislados que pueden
constituirse o no en grupos de diversa importancia.

Los delincuentes pueden organizarse para intercambiar información gracias a las tecnologías de la
información. Las redes de personas o de conocimientos permiten la constitución de organizaciones
delictivas desmaterializadas.

El alto grado de conocimientos económicos de profesionalidad necesarios para la comisión del delito
económico, hacen que éste se vea facilitado por las tecnologías de la información.
Internet contribuye a la adquisición de información y a un mejor conocimiento de los mercados, leyes,
técnicas, etc., necesario para la comisión de delitos económicos, facilitando igualmente la
identificación de oportunidades delictivas.

El delito económico está sometido a la influencia de las nuevas tecnologías que se han convertido en
un factor de producción de las organizaciones delictivas y coloca la información en el corazón de sus
estrategias y procesos de decisión.

Las nuevas tecnologías facilitan todo tipo de robos, modificaciones, sabotaje de información y fraudes.
Los fenómenos de chantaje, extorsión, intimidación, y solicitud de rescates, ya han aparecido en
Internet.

Efectivamente los recursos informáticos se convierten en los rehenes potenciales de los ciberdelincuentes.

Los chantajistas se han apropiado del ciberespacio y cualquiera puede ser objeto de
intentos de chantaje, desinformación y ciberpropaganda. Además, la explosión del fenómeno de
usurpación de identidad a partir de 2003, demuestra que los delincuentes han entendido en toda su
amplitud los beneficios que podían extraer, no solamente de las capacidades de anonimato que ofrece
Internet sino también de la apropiación de identidades falsas para evitar ser perseguidos o
considerados responsables de acciones delictivas o terroristas. La usurpación de identidad, fácil de
realizar en Internet, favorece la ejecución de actividades ilícitas.

Como todos los delincuentes que se aprovechan de las infraestructuras tecnológicas existentes, los
blanqueadores de dinero recurren cada vez más a Internet para poder utilizar legalmente los capitales
generados por actividades delictivas tales como el tráfico de drogas, la venta ilegal de armas, la
corrupción, el proxenetismo, la pedofilia, el fraude fiscal, etc.

Aunque no se suele hablar mucho de ello y es mal conocido, el blanqueo de dinero por Internet está
cobrando auge. Internet ofrece un potencial excepcional tanto por la desmaterialización (anonimato,
mundo virtual, rapidez de transferencia) como por la desvinculación territorial (fenómeno
transnacional, conflictos de competencias y jurisdicciones), características explotadas sobremanera por
los protagonistas tradicionales del blanqueo. Internet permite reinsertar con toda impunidad dinero
negro en los circuitos económicos por medio de transferencias de fondos, inversiones y capitalización.

Las operaciones bursátiles en línea, los casinos en línea, el comercio electrónico – venta de productos
y servicios ficticios contra pago reales, generando beneficios justificados, son actividades incontrolables
e imposibles de perseguir judicialmente. La banca electrónica, las transacciones de capital
inmobiliario y de bienes inmuebles a través de la red, la creación de sociedades virtuales «pantalla» y
los monederos electrónicos se utilizan para cometer el delito de los delitos que es el blanqueo. Gracias
a la utilización de ciertos servicios desmaterializados, el internauta puede favorecer inconscientemente
el desarrollo del blanqueo de dinero. Asimismo, las empresas pueden implicarse fortuitamente en este
proceso y sufrir por ello consecuencias judiciales y comerciales que pueden llegar a ser importantes.

Así pues, esto constituye un riesgo de gran importancia para las empresas.
En la actualidad existen pocos medios eficaces para controlar este fenómeno del blanqueo que utiliza
las nuevas tecnologías

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